“Hijos de la mentira” en Amazon

hijos de la mentira

Compartimos una buena noticia: nuestra Novela “Hijos de la mentira” ha sido seleccionada por el Programa KDP de Amazon de publicaciones digitales, para participar durante todo el mes de Octubre de su promoción especial #PublicaConKindle en la que el libro en Formato Kindle estará disponible a tan sólo USD 0,99.

Se puede acceder a la misma a partir del 01/10/2016 en los siguientes enlaces:http://www.amazon.com/dp/B014JYAWM8 ohttp://www.amazon.com.es/dp/B014JYAWM8 ohttp://www.amazon.com.mx/dp/B014JYAWM8

También allí se puede acceder a un adelanto, con los primeros capítulos de la Novela, de forma gratuita.

 

Visitando a Baricco, en sus”Tierras de Cristal”

 

Tierras de Cristal

El hallazgo de Alessandro Baricco (Turín, 1958) en este Junio del 2016, me recuerda al de Némirovsky en 2014 o al del universo Oates en 2013. Es el ingreso a un mundo literario que tiene una impronta personal inconfundible. De esos autores singulares, los que como Faulkner o García Márquez, habitan un mundo original, propio, que les hace distintos, capaces de ser reconocidos tras un párrafo cualquiera.

En esta obra iniciática para mí en el mundo Baricco, el autor nos sitúa en Quinnipak, una ciudad imaginaria que, como la Santa María de Onetti, es el centro del mundo propuesto, donde las cosas no discurren de la manera que los ojos y los sentidos del resto del mundo está acostumbrado. En un circense desfile de personajes, solamente en apariencia extravagantes, vamos viendo desfilar los sueños, los deseos y desvelos que a lo largo de la historia y a lo ancho del mundo, han subyugado a los hombres.

El Arquitecto loco que sueña con su Palacio de Cristal, el fabricante de cristal que vive para cumplir su sueño de poseer un tren propio desde el cual experimentar el vértigo de una velocidad desconocida, la del singular Pekish tras la nota musical perdida y la del pequeño Pehnt a quien el destino se le presenta en la forma de una chaqueta demasiado grande.

Nada falta en el universo Baricco, a quien por momentos el lector parece verle, pendiendo detrás de su escritorio, la figura de Saramago esbozando una media sonrisa socarrona.

Salud Baricco, larga vida al Príncipe, y agradecimiento a la librera (un mentís para quienes, dicen, es figura en extinción) que una tarde de Junio, entre tantos nombres, supo presentármelo.

 

EL FIN DEL MUNDO Y UN DESPIADADO PAÍS DE LAS MARAVILLAS

El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas

Murakami en todo su esplendor. A pesar de ser una novela de 1985, recién en 2009 se publica en español. Leída por Octubre de 2014, recuerdo la sensación -que dejé consignada en la primera página- de haber ingresado en un mundo onírico, en ocasiones desolado y apocalíptico, que se desarrollan en dos planos escritos como dos lecturas diferentes que, paso a paso, van confluyendo en sucesivos puntos de contacto. Todo un mundo en 600 páginas, que en pasajes pueden no resultar fáciles -quién ha dicho que bueno y fácil en literatura vayan de la mano, por lo menos no siempre, quizás casi nunca- en el que el lector se verá sumergido en un cúmulo de desafíos y sensaciones.

LA VERDAD DE LAS MENTIRAS, una guía para el viajero

La verdad de las mentiras

Hace por lo menos diez años, ésta obra de Mario Vargas Llosa -un ensayo sobre las lecturas consideradas imprescindibles por el autor- se convirtió en uno de mis libros de cabecera. No está demás decir que por aquellos tiempos el Nobel no había bendecido al peruano, pero sin embargo pocos podían discutir su enciclopédica cultura, el conocimiento minucioso de toda la literatura universal, tanto en idioma español como en francés, inglés, alemán y otras varias lenguas, así como un panorama del devenir histórico, literario y cultural mucho más amplio que los de otros autores latinoamericanos que, por las épocas de la épica, consideraban a autores de otras lenguas casi como sacrílegos a punto de pisotear sus templos.

Para un lector voraz como yo, consciente que el tiempo siempre nos será escaso en relación con las lecturas que nos debemos, la ayuda de ésta guía me resultó -y resulta- invalorable para evitar atajos y distracciones. Recorridas más de treinta de las treinta y seis obras que componen el ensayo, en el que el comentario y análisis de MVLL respecto de la obra y el autor valen por sí mismos, puedo decir que en no más de dos o tres casos me permitiría disentir. Claro está, como toda lista tiene un grado de subjetividad, inevitable, no solamente por a quienes incluye, sino también por aquellos que quedan fuera.

Partiendo por la monumental “Manhatann Transfer” de John Dos Passos, o la no menos impresionante “Auto de Fe” de Elías Canetti, la obra me permitió una recorrida que, sin él, tal vez hubiera tenido menos y diferentes paradas. ¿Cuándo y cómo habría leído al gran novelista que es Alberto Moravia si no fuera por su recomendación de “La Romana”, una delicia de novela de la que por años sigo recordando como a una novia de adolescencia? ¿Cómo agradecerle haberme abierto las puertas de “La Casa de las Bellas Durmientes” del exquisito poeta narrador que era Kawabata? ¿Habría sido capaz de separar la paja del trigo para saber que lo mejor de Hesse era “El lobo estepario”? ¿Habría recorrido las estepas rusas acompañando al Doctor Zhivago? ¿Habría tenido noticias de esa novela de connotaciones bíblicas imaginada en el valle de Salinas por John Steinbeck, que se llama “Al este del Edén” , o de él me habría conformado con Las uvas de la ira?

En su primera edición de 1990 contenía veintiséis ensayos y en la que refiero abarca diez más, es decir treinta y seis ensayos, todos referidos a autores y obras producidas en el Siglo XX, porque si no no podría explicarse la ausencia de Dostoievski y Tolstoi, Proust o Flaubert, por citar los grandes novelistas del siglo anterior.  Podrá adjudicársele algún tipo de falta de consideración por los autores en lengua castellana, y muy especialmente los latinoamericanos, de los que él es parte indisoluble. Tal vez, porque no es fácil explicarse la ausencia de García Márquez y “Cien años de Soledad” (aunque el episodio de pugilato haya sido anterior a la primera edición del ensayo), pero no es menos significativa la falta de Cortázar, o de Fuentes o Donoso, por citar algunos, y ni qué decir tiene de Borges, por más que pudiera argumentarse que la novelística no fue el fuerte del argentino. Incluir al “Siglo de las Luces” del discutible Carpentier, no alcanzaría nunca para desacreditar ésta crítica..  Acepto que, como dijera al principio, es un trabajo destinado a la polémica que surge siempre de la arbitrariedad de la elección de uno postergando a otro, pero ello no invalida en modo alguno la contribución positiva para lectores latinoamericanos de autores ajenos a nuestra lengua, de lo que sabré estarle eternamente agradecido a Vargas Llosa.