Parinoush Saniee, una voz al descubierto…

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Luego de la formidable “El libro de mi destino”, donde Saniee (Teherán, 1949) nos pinta un crudo retrato de la sociedad iraní de la “República Islámica” a través del relato de la vida de una mujer sometida a la violencia familiar, social, religiosa y política, resultaba casi imprescindible ir tras la lectura de su otra novela posterior: “Una voz escondida”.

Basada en una historia supuestamente real de un niño que no habló hasta más allá de los 7 años de edad, es precisamente a través de ese niño que se refugia en el silencio como arma contra la injusticia, la violencia, la ignorancia y discriminación, que la autora nos sumerge en un mundo donde el individuo nace condicionado por el lugar, la religión, el sexo, la posición social de la familia y el peso de unas tradiciones que suelen actuar como leyes inviolables donde la libertad del individuo nada tiene que hacer.

Otra historia profundamente humana, dolorosa pero no exenta de ternura y poesía, de la mano de un niño que sufre pero no se resigna y hace de su silencio militante el más desgarrador grito en pos de una libertad que se le niega. Es también un sonoro alegato del poder del amor y el cariño sin condiciones, encarnado en una abuela que oye y ve donde otros no pueden hacerlo, porque tienen oídos pero no oyen, tienen corazón pero lo han cerrado para nada que no sea ellos mismos.

El pequeño Shahab bien podría ser cualesquiera otro de los millones de iraníes sojuzgados por una sociedad patriarcal y represiva, por la violencia del totalitarismo y el fanatismo religioso.

La de Parinoush Saniee, a través de sus únicas dos novelas publicadas, se revela como una potente voz al descubierto, que clama en medio del silencio por lo que los seres humanos hemos luchado desde el fondo de la historia: nuestro derecho a ser nosotros mismos, únicos e irrepetibles, en libertad. Nada menos.

 

Salman Rushdie, o el triunfo de la libertad sobre el fanatismo

Nota realizada al autor en España, con motivo de la presentación de su nueva novela “Dos años, ocho meses y veintiocho noches” , es decir, mil noches y una más, la que descansa en mi escritorio a la espera de ser leída. Hace 27 años, el dedo acusador del Ayatoláh Jomeini dictaba la Fatwa por la cual el escritor indio quedaba condenado a muerte, de por vida, sin posibilidad de revisión alguna. Sentencia a ser cumplida como mandato por cualquier musulmán allí donde estuviere en el mundo. Todo ello por la publicación de su novela “Los versos satánicos”, es decir, por haber escrito lo que pensaba, lo que, en esencia, constituye la razón de ser de cualquier escritor que se precie de tal.

Lejos de amilanarse, Rushdie siguió con su vida, cargando con semejante amenaza con envidiable temple y humor, haciendo lo que siempre supo hacer: poner su pensamiento en palabras. De esa libertad no resignada, aún al costo de vivir en una suerte de limbo permanente, nace ésta su nueva novela. Entremos en ella. Es fruto de la autenticidad de un autor que solamente obedece a su propia libertad y con ello, la de todos nosotros, sus lectores.

http://www.elimparcial.es/noticia/156676/cronica_cultural/Salman-Rushdie-sonrie-27-anos-despues-de-la-fatwa.html