DONDE VAN A MORIR LOS ELEFANTES, el último Donoso

Donde van a morir los elefantes

“Donde van a morir los elefantes” es la última obra publicada en vida de José Donoso. Una obra donde valiéndose de un profesor chileno, Gustavo Zuleta (donde no es muy difícil vislumbrar al autor) quien acepta un cargo en una Universidad norteamericana de medio pelo. En esa estadía, en la que el protagonista desempeña el papel caricaturizado de un intelectual latinoamericano desde el punto de vista de los reyes de la caricatura, que vienen a ser según el autor -y no encontrará por aquí quien le desmienta- los norteamericanos, especialmente si habitan ese cosa que vendría a ser el Medioeste, casi casi ni chicha ni limonada. Una novela donde se desmontan uno a uno los innúmeros lugares comunes que forman parte de la peculiar cosmogonía yankee, cuando de referirse a todo lo que habite o provenga más al sur del Río Bravo, frontera última de la civilización, se trate. Y lo hace precisamente recurriendo a los no menos numerosos lugares comunes y prejuicios que pueblan las mentes latinoamericanas cuando de ellos, los del Imperio, se trata.

Es además, su novela, el refugio que encuentra su más íntimo amigo, el siempre postergado novelista ecuatoriano Marcelo Chiriboga, para gastar una más de sus habituales bromas.

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CORONACIÓN, puerta abierta al mejor Donoso

Coronación

Coronación, novela publicada en 1957 y que consagró a Donoso como un miembro de pleno derecho del machacado “boom latinoamericano”, es la puerta de entrada perfecta para conocer la narrativa de un gran autor. Obra profundamente psicológica, narrada en torno a una casa y unos habitantes de ella que son en sí, el mundo, es también un intenso collage donde el autor nos muestra la realidad de aquél Chile de los años 50, donde el pasado daba batalla antes de desaparecer bajo la evidencia de sus anacronismos.

Cuando se habla del tan manido boom, suelen acudir al imaginario del lector tres o cuatro nombres ineludibles, pero le queda la sensación a quien ésto escribe que a Donoso se le aceptó dentro de ese selecto paraguas, a condición de ser considerado un hermano menor. Nada distinto de lo que pudo haberle sucedido a Onetti o Roa Bastos, por citar solamente dos ejemplos más.