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Pequeña hoja de vida a manera de presentación

Nacido en las postrimerías de la década de los años 50, justo cuando la fenecida URSS se lanzaba al espacio y el mundo aún no se reponía del nazismo y la locura nuclear, en la pequeña ciudad uruguaya de Treinta y Tres, llamada así en homenaje a los patriotas que iniciaron la gesta libertadora.
Los primeros años de infancia transcurren entre las costas del Río Cebollatí y el Arroyo Parao, en medio de crecidas y arenas, montes y pescas, todo lo que para un niño puede constituir el paraíso y llegado el caso, el infierno. Tiempo y lugar aquél, huérfano de libros, en donde mama la tradición oral de su familia y de diversas personas errantes que poblaban la campaña, verdaderos cuentistas de fantásticas realidades. Ahogados y cuchilladas, serpientes y pájaros, grandes miserias y pequeñas heroicidades, marcaron a fuego esos años que se imprimen en la memoria con tinta indeleble.
Fue el causante de la emigración de sus padres nuevamente a Treinta y Tres, cuando hubo de buscarse el estudio que le alejara de la cruda realidad de los mensús uruguayos encarnados en los peones de arrozales. Dicen que supo ser alumno destacado, mimado de recordadas maestras y brillantes profesores, durante toda la Primaria treintaytresina, hasta el ingreso a la Secundaria en años que anunciaban vientos huracanados. Fue allí donde la tradición oral de la niñez se encontró con la letra impresa de Quiroga y Verne, potentes semillas en tierra fértil.
Sin embargo, como el ribatejano Saramago nacido en la misérrima Azinhaga, la vida le llevó al mundo del trabajo, a la temprana formación de familia y quizás como producto de aquella historia dormida, a la militancia política y sindical. En una época de resistencia cívica a la dictadura primero, y de efervescencia democrática luego, hizo sus primeras armas como columnista de revistas y periódicos locales como Palabra, Panorama y La Plaza entre otros, en donde volcaba sus sueños de grandes horizontes. Las pequeñas miserias que se convierten en grandes dilemas, fueron alejándole de tales sueños y su vida derivó en una exigente carrera laboral, peaje a pagar para poner a su familia a resguardo de las carencias que el niño perdido no habría de olvidar nunca.
Postergada la vocación literaria activa, la lectura fue el refugio que durante años hizo crecer su biblioteca, como si quisiera convertirse en el hombre-libro protagonista del Auto de Fe de Elías Canetti. De la mano del manoseado boom conoció y se reconoció en Vargas Llosa y García Márquez, en Onetti y Roa, en Fuentes y Donoso, en Cortázar y Borges, y de su mano supo de Faulkner, allá en las alturas.
Cuando la cincuentena marcaba la pérdida de la juventud y el pelo, junto con los remezones propios del rescate de viejas ideas y el progresivo abandono de aquellas que se agotaban, llegó a la escritura de la mano del relato, el cuento breve y, cosa inexplicable en quien cultivaba hasta para sí mismo la imagen de la dureza, la Poesía inflamada de pasión y fantasía. De esos primeros cinco años de noviazgo con la literatura nace un poemario de más de cien poemas, una colección de relatos y monólogos cercanos al centenar y un par de recopilaciones de cuentos que permanecen en estado de latencia, a la espera del momento adecuado para ver la luz, si ello al fin aconteciera.
De la conjunción de una historia oída en un encuentro de amigos y vino, donde el ambiente invita a la confidencia, y otra leída de la Hidra que es Internet, relacionadas ambas por el individuo y su identidad, por la mentira y el ocultamiento, el sufrimiento heredado y trasladado de generación en generación y del amor como apuesta última a la superación de lo inexplicable, nació la idea de “Hijos de la Mentira”, escrita al influjo de las tierras de Piria en los tres últimos meses de 2014, para luego someterla al tiempo de la maceración durante otros seis meses.
Con otra novela en fase de cierre, una novela corta terminada a la que insiste en seguir rumiando, trabaja ahora en una novela basada en hechos reales acontecidos por los años de 1930 en un paraje rural uruguayo muy cercano a su terruño, en donde se conjugan la locura y la muerte, con el amor y el heroísmo. Se trata de la reescritura de esa historia, que ha convertido en bronce a un niño víctima de una tragedia, en otra donde los claroscuros del ser humano ponen en duda certezas y culpabilidades.
En paralelo, mientras publica su primera novela que es, sin embargo, la última escrita, ha colaborado con publicaciones digitales tales como Molino de Letras (Revista de Cultura editada en México, publicando Relatos y Poemas), Libro de Arena (donde con el seudónimo Lectoradicto publica diversos relatos, cuentos y poemas), manteniendo hasta la fecha una columna bimensual en la Revista OtroLunes editada por el Escritor cubano residente en Berlín, Amir Valle, titulada ésta “Paralelo 33 al Sur”.

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2 comentarios en “Hablando de mi…¿Quién es el autor?

  1. Me he colado en su blog, no sabía que tenía un libro y que tiene pendiente otro.
    Le deseo todo el éxito del mundo. La gente que ama la historias siempre es exitosa. 😀

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